Microdermabrasión

La microdermabrasión es un procedimiento estético, mediante el cual la piel se pone en contacto con un instrumento que libera unos diminutos cristales de óxido de aluminio, que a su vez son recogidos por una succión. Mediante este tratamiento, la microdermabrasión elimina las células muertas que se encuentran en la capa más superficial de la piel. La microdermabrasión es un procedimiento indoloro, con un tiempo de recuperación rápido que no envuelve más que una leve incomodidad y enrojecimiento, que desvanece en 24 horas. La microdermabrasión provoca un aumento en la circulación de la sangre a la piel, incita la regeneración de nuevas células en la piel a un ritmo más acelerado, reduce líneas finas, arrugas y manchas, reduce los poros abiertos, al igual que disminuye imperfecciones a causa de la exposición al sol. La microdermabrasión también elimina espinillas y mejora cicatrices de acné.  Todo esto ocasiona que la piel se vea más lozana, vibrante y saludable. La microdermabrasión es un método de exfoliación controlado y preciso que debe efectuarse inicialmente cuatro a seis veces cada 2 a 3 semanas y luego mantener un plan de tratamiento de cada 1 a 2 meses. La microdermabrasión se puede combinar en muchas ocasiones con el fotorejuvenecimiento, utilizando la tecnología de luz intensa pulsada, así como la aplicación de ultrasonido con la tecnología Dermawave, para disminuir algún enrojecimiento ocasionado y aumentar la penetración de geles con nutrientes tópicos a la piel.